Esta extraña criatura no tiene dientes. En su lugar, utiliza una lengua larga y pegajosa que puede entrar y salir hasta 150 veces por minuto para "aspirar" miles de hormigas de sus nidos en segundos.

Para el Oso Hormiguero Gigante, no tener dientes no es un problema. Su lengua es una obra maestra de la evolución diseñada para una eficiencia máxima.
Su lengua puede alcanzar los 60 cm. A diferencia de nosotros, su lengua no está unida a la garganta, sino al esternón, lo que le permite una extensión asombrosa.
Un oso hormiguero puede comer hasta 30.000 insectos al día. Es una máquina biológica perfecta que demuestra que, con la herramienta adecuada, los dientes no son necesarios.