Cuando brilla el sol, el metal de la torre Eiffel se dilata. ¡En días calurosos la torre puede crecer unos 15 centímetros!

La Torre Eiffel no tiene siempre la misma altura. De hecho crece y se encoge cada año. En un verano muy caluroso puede ser unos 15 cm más alta que en invierno.
No es magia, es ciencia. La torre está hecha de hierro pudelado. Cuando algo se calienta, las partículas del metal se mueven más rápido y ocupan más espacio. Eso es la "dilatación térmica". Como la torre tiene tanto metal, esos pequeños movimientos se suman y empujan la cima hacia el cielo.
El sol no calienta todos los lados a la vez. En un día soleado el lado que mira al sol se calienta y se dilata más que el que está a la sombra. Así la torre se inclina ligeramente alejándose del sol. Como si bailara un lento baile metálico para ponerse cómoda con el calor.
Cuando llega el frío ocurre lo contrario: las partículas se ralentizan y se acercan, el hierro se contrae y la torre vuelve a su tamaño original. La Torre Eiffel es como un termómetro gigante: cuanto más calor, más alta.
La Torre Eiffel se hace más alta en verano porque el calor dilata el metal. En días muy calurosos el hierro puede crecer hasta 15 cm. Cuando vuelve el frío, la torre se encoge. Es un gigante que cambia con el tiempo.