En 1946 los precios en Hungría subieron tan rápido que el gobierno tuvo que imprimir un billete de 100 quintillones de pengő para seguir el ritmo.

Imagina ir a la tienda con un papel que pone "100.000.000.000.000.000.000" y que apenas alcanza para comprar una barra de pan. Eso ocurrió en Hungría en 1946 durante la peor hiperinflación que ha visto el mundo.
La "B." del nombre significa bilpengő, abreviatura de un billón (10¹²). Así, el százmillió B.-pengő equivalía a 100 millones de billones, es decir, 100 trillones de pengő.
Tras la Segunda Guerra Mundial, la economía de Hungría quedó destrozada. Para pagar todo, el gobierno no dejó de imprimir dinero. Eso llevó a una hiperinflación en la que los precios se duplicaban cada 15 horas.
La situación se volvió tan caótica que la gente dejó de contar. Literalmente barrían el dinero a la alcantarilla porque valía menos que el papel. El 1 de agosto de 1946 se introdujo una nueva moneda, el forinto, y se anularon los billetes viejos. ¡Un forinto equivalía a 4×10²⁹ pengő antiguos!
El billete húngaro de 100 trillones de pengő es el de mayor denominación jamás emitida. Es un recordatorio de lo que pasa cuando una economía pierde el control de su moneda y el dinero se convierte en poco más que papel de colores.