Ambos pertenecen a la misma familia, lo que los convierte en "hermanos" biológicos. ¡Incluso puedes injertar un tomate en una papa para crear una planta que produce ambos!

La naturaleza suele esconder sus secretos familiares a plena vista. Aunque uno nos da frutos rojos y jugosos y el otro tubérculos para freír, el tomate y la papa son parientes increíblemente cercanos.
Ambas plantas pertenecen a la familia Solanaceae. Debido a que su ADN es tan similar, sus tejidos son compatibles para fusionarse mediante un proceso llamado injerto.
El Pomato no es un monstruo modificado genéticamente. Se crea uniendo físicamente la parte superior de una tomatera con las raíces de una planta de papa.
Los tomates y las papas son tan idénticos biológicamente en su "sistema circulatorio" que pueden combinarse en una sola planta funcional.