En 1896 una guerra entre Gran Bretaña y Zanzíbar empezó y terminó en menos tiempo que un descanso para comer.

Cuando pensamos en guerras, imaginamos años de combate. La guerra anglo-zanzibariana de 1896 fue tan corta que si hubieras ido a ver un corto al cine, al salir ya habría terminado.
El sultán de Zanzíbar murió y su sobrino Jalid bin Barghash se hizo con el palacio. El Imperio británico, que dominaba la zona, no lo quería como líder. Le dieron un ultimátum: abandonar el palacio antes de las 9:00 del 27 de agosto de 1896 o habría guerra.
Jalid se negó y se encerró con su guardia. A las 9:00 en punto los buques británicos en el puerto abrieron fuego contra el palacio. El palacio de madera no resistió los cañones. A las 9:38 cesó el bombardeo, se arrió la bandera del sultán y la guerra había terminado oficialmente.
En esos 38 minutos las fuerzas del sultán sufrieron muchas bajas; solo un marinero británico resultó herido. Jalid huyó a un consulado cercano y se puso al mando a un líder favorable a los británicos. Sigue siendo la guerra documentada más corta de la historia.
La guerra anglo-zanzibariana ostenta el récord de guerra más corta: entre 38 y 45 minutos. Fue un enfrentamiento desigual: la Royal Navy destruyó rápido el palacio para quitarse de encima a un líder que no querían.