Tu córnea es como una ventana transparente que respira aire en lugar de usar sangre. ¡Al estar alejada del sistema sanguíneo, es mucho más fácil de trasplantar sin que tu cuerpo la rechace!

En un cuerpo lleno de miles de kilómetros de vasos sanguíneos, la córnea es la única zona perfectamente clara y "sin sangre". Esta capa transparente en la parte frontal del ojo tiene una forma muy especial de mantenerse viva.
La sangre está llena de células rojas, pero estas son opacas. Si la córnea tuviera vasos sanguíneos, ¡tu visión sería borrosa y roja! Para ser transparente, la córnea es avascular.
Al no recibir oxígeno de la sangre, lo obtiene directamente del aire exterior. El oxígeno se disuelve en tus lágrimas y así llega a la córnea. Los nutrientes provienen de un líquido claro detrás del ojo llamado humor acuoso.
Como no hay sangre fluyendo por ella, el sistema inmunológico rara vez la detecta como algo "extraño". Esto hace que los trasplantes de córnea sean de los más exitosos, ya que las defensas del cuerpo no tienen "caminos" (vasos) para llegar y atacar el nuevo tejido.
Tu córnea es una obra maestra biológica: un tejido vivo que funciona como un cristal al respirar aire en lugar de depender de la sangre.