En la isla de Socotra, este árbol de aspecto alienígena produce una savia roja espesa. Es una obra maestra de la supervivencia que reyes y sanadores han valorado durante más de 2,000 años.

En la remota isla de Socotra, el Árbol Sangre de Dragón (Dracaena cinnabari) es un vestigio de la Tierra de hace millones de años. Su forma peculiar y su legendaria "sangre" son obras maestras de la ingeniería biológica.
Al cortar su corteza, brota una resina espesa y de color rojo oscuro. No es sangre real, pero cumple una función protectora vital:
Su forma de paraguas es una adaptación brillante:
Durante milenios, esta resina fue un lujo comercial. Se usó como tinte para telas reales, medicina para heridas y se dice que le da a los famosos violines Stradivarius su tono rojizo y su sonido único.
Es un superviviente nato. Al "sangrar" un escudo protector y crear su propia sombra, prospera en un lugar donde casi nada más puede vivir.