Los diamantes están hechos de carbono, y como la mantequilla de maní es rica en este elemento, científicos en Alemania lograron transformarla en gemas. ¡Usaron una presión extrema para imitar las condiciones del interior de la Tierra!

Los diamantes son solo una forma muy organizada de carbono. Dado que el carbono es la base de la vida, casi cualquier cosa orgánica - incluida la mantequilla de maní - puede convertirse técnicamente en un diamante.
El geocientífico Dan Frost en Alemania quería entender el interior de la Tierra.
Es un proceso muy lento y costoso. Se tardan semanas en crear un diamante de apenas unos milímetros y la energía necesaria cuesta mucho más que la gema resultante.
Este experimento demuestra que la química está en todas partes. Es un recordatorio de cómo la Tierra transforma materiales simples en las sustancias más duras del mundo.