Antes los médicos vendían ketchup en píldoras para el dolor de estómago. No solo para las patatas fritas: ¡para sentirse mejor!

Antes de ser el compañero de las patatas fritas, el ketchup vivía en el botiquín. En la década de 1830 no se veía como una salsa, sino como un remedio para el dolor de estómago.
En 1834 el médico estadounidense John Cook Bennett afirmó que el tomate curaba la indigestión, la diarrea e incluso la ictericia. Convirtió el ketchup en receta de "píldoras de tomate" y las vendió por todo el país. Durante un tiempo la gente acudía a la farmacia a comprarlas en lugar de al supermercado.
Las primeras "ketchup" se hacían con pescado, setas o nueces. Fue el empeño del Dr. Bennett por los beneficios del tomate lo que popularizó la versión que conocemos hoy. Creía que los ingredientes naturales del tomate eran justo lo que necesitaba un cuerpo enfermo.
La era del "ketchup medicinal" no duró para siempre. Pronto aparecieron píldoras de tomate falsas que no funcionaban y las afirmaciones médicas se vinieron abajo. En la década de 1850 la gente dejó de tomarlo como píldora y pasó a usarlo como condimento. Empresas como Heinz lo convirtieron en la salsa dulce y salada que conocemos hoy.
En la década de 1830 el ketchup se vendía en farmacias como remedio para el estómago. Un médico lo convirtió en píldoras diciendo que el tomate era "medicina milagrosa". Hoy sabemos que es solo una salsa deliciosa, pero durante veinte años fue la medicina más famosa del mundo.