Mientras que tu piel sana y tus huesos se unen de nuevo, el esmalte dental no es un tejido vivo. ¡Esto significa que una vez dañado o desgastado, tu cuerpo no tiene forma de recuperarlo!

Tu cuerpo es un experto en reparaciones. Si te cortas, las células se multiplican; si te rompes un hueso, este se suelda. Pero tus dientes son la gran excepción a esta regla de curación biológica.
La capa externa de los dientes, el esmalte, es la sustancia más dura del cuerpo humano. Es más resistente que los huesos porque está hecha casi por completo de minerales.
Los huesos son órganos vivos con suministro de sangre. En cambio, las células que crean el esmalte mueren en cuanto el diente sale a la superficie. Su trabajo termina y dejan el esmalte como un escudo permanente pero sin vida.
Tus dientes están diseñados para durar toda la vida por su dureza, no por su capacidad de sanar. Son la única parte de ti que está "terminada" en cuanto aparece, lo que los convierte en un tesoro que tu cuerpo no puede reponer.